Palabras Para Vivir

15 Octubre 2013

Los que moran en cuevas
por Charles R. Swindoll

1 Samuel 22:3-23
Salmo 34

Veamos ahora el Salmo 34, el cual creo fue el tercero que escribió David mientras permaneció en la cueva. ¡Qué diferencia! ¡Qué cambio tan grande se ha producido en David! Dice: “Bendeciré al SEÑOR en todo tiempo; su alabanza estará siempre en mi boca”.

Después leemos que los hombres de David se hicieron muy diestros con la espada y la lanza, con el arco y las flechas. Es evidente que habían tenido prácticas de entrenamiento. Habían aprendido cómo hacer la guerra. Habían desarrollado disciplina en las filas. Pudieron haber sido unos rebeldes, pero estaban ahora en vías de convertirse en hábiles cazadores y valientes guerreros.

Entonces David, al ver a sus hombres marchando al paso, y utilizando la espada, la lanza, el arco con pericia, les dice: “Engrandeced al SEÑOR conmigo; ensalcemos juntos su nombre”. Él está poniendo sus ojos en el Señor. Yo busqué al SEÑOR, y Él me oyó, y de todos, mis temores me libró”

A los preocupados del grupo les dice: “Probad y ver que el SEÑOR es bueno. ¡Bienaventurado al hombre qua se refugia en Él!”.

A los endeudados les dice: “Temed al SEÑOR, vosotros sus santos, porque nada falta a los que le temen”.

A los descontentos les dice: “Los leones tienen necesidades y sufren hambre pero los que buscan al SEÑOR no tendrán falta de ningún bien”.

Finalmente, le da un tipo de lección resumida a todo el grupo: “Muchos son los males del justo [oscuras solitarias son las cuevas del justo], pero de todos ellos los librará el SEÑOR”.

Es posible que usted esté viviendo en una cueva emocional, oscura y deprimente, húmeda y frustrante. Quizás la parte más difícil de todo es que usted no puede decirle la verdad a nadie más porque se siente muy desalentado. . .y solo.

Estoy cansado de oír que la vida cristiana es una nube espléndida tras otra, y que siempre estamos remontando las alturas ¡No es así! A veces, la vida cristiana nos lleva a una cueva oscura y profunda.

¿Por qué no compartir el refugio de David?

Hoy lo conocemos con otro nombre: Jesús. Él sigue siendo accesible, incluso para los que moran en cuevas y para los solitarios necesitados de que alguien se interese por ellos.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2010 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.